El 3 de diciembre de 2013 muchos medios de comunicación recogían un hecho insólito, "La policía islandesa mata a una persona por primera vez". Lo que pasó en un tranquilo barrio del este de Reikiavik, Arbaer, es que un hombre murió a manos de la policía durante un tiroteo. Un hecho que no se había producido nunca antes. “El hombre fue sacado en una camilla y llevado al hospital donde fue declarado muerto. Dos policías resultaron heridos durante la operación, ninguno de ellos de gravedad. El hombre padecía una enfermedad mental. La Fiscalía llevará a cabo la investigación, también para saber si la policía podía haber actuado de otra forma”, decía el jefe de la Policía, Stefán Eiríksson. Los hechos ocurrieron de madrugada cuando un hombre empezó a disparar sin ningún motivo aparente. Un grupo de agentes intentó detenerle pero este se resistió y comenzó a atacar a los agentes desde su apartamento.